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Algunos de los más fabulosos, impresionantes y novedosos deportes extremos, "de última generación", son:

El snowsurfing es una peculiar mezcla de snowboard y windsurf, que, según muchos practicantes y fans, lo mejor que tiene es permitirte practicar windsurf en invierno en la nieve.

El skate-board y el roller son ya clásicos básicos de los mundos de los deportes extremos, en su faceta más urbana y alternativa. Lo mejor es que últimamente están llegando al mundo de la competición con saltos en rampas gigantescas que llegan a cubrir distancias de más de una treintena de metros fácilmente, y a superar obstáculos de varios metros de altura como si nada.

Una variante del paracaidismo extremo muy reciente, es la que utiliza los llamados Windsuit, trajes de vuelo a base de membranas resistentes dispuestas entre brazos y piernas, y entre pierna y pierna,  conformando una especie de alas de murciélago, o de ardilla voladora. Estos auténticos locos del aire -que parecen no sentirse satisfechos con el paracaidismo tradicional-, son precisamente conocidos como hombres voladores, hombres ardilla y hombres murciélago. Sorprenden por sus increíbles acrobacias en el aire, su inquebrantable coraje y su formidable capacidad para aterrizar relativamente sin problemas, aunque suelen llevar un pequeño paracaídas que abren justo n el último momento -para aumentar la emoción-, suavizando así el impacto del aterrizajealo, que suele ser muy fuerte.  Abajo reproducimos un video ilustrativo.

Uno de los deportes extremos con bicicleta más recientes y curiosos es el ski-biking, basado en el empleo de una bicicleta de montaña adaptada para el esquí, mediante el reemplaazo de la rueda delantera por un esquí, pero conservándose la rueda trasera, a la que se añade una cadena. Este deporte, por increíble que parezca, se está empezando a volver masivo en muchos centros de esquí norteamericanos -donde surgió por primera vez, según parece-, sobre todo en  Denver (Colorado), pero en los últimos tiempos también está cobrando auge en algunas pistas invernales de la vieja Europa.

Otras prácticas deportivas de tipo acrobático y elevadísimas tasas de riesgo, son el limbo skating, muy célebre en India, consistente en utilizar patines de cuatro ruedas para pasar por debajo de automóviles, abriéndose notablemente de piernas (la flexibilidad es indispensable), y tratando, obviamente, de salir ilesos de la experiencia -el récord mundial lo tiene hoy en día un chaval de ocho años, que logró pasar 57 coches en tan solo 45 segundos, no está mal, ¿eh?-. El video de abajo permite entender mejor de qué se trata esto del limbo skating.

El air kicking es una variante de la típica catapulta humana en el agua, en donde el sujeto es lanzado a 8 metros de altura en parábola, mediante un sistema propulsor de aire presurizado.

En Nueva Zelanda está muy de moda el llamado zorbing ball; una persona se introduce en el interior de una inmensa pelota de plástico transparente y resistente, para a continuación dejarse caer, rodando, sobre diversas pendientes, por ejemplo, de colinas o montañas empinadas.

Mediante unos zancos especiales patentados, los llamados Poweriser, es posible realizar impresionantes saltos de hasta 2 metros de alto, y desarrollar increíbles velocidades a la carrera, fantásticas acrobacias, etc. Abajo reproducimos un video sobre zancos poweriser.

Está claro que muchos de estos nuevos deportes extremos pueden parecer auténticas locura o rayar en el puro absurdo, sin que por ello pierdan un solo adepto. Todo lo contrario, ¡no paran de ganar fama y popularidad por todo el mundo!. Entre los más extraños se cuentan juegos de pelota como el golf y el hockey bajo el agua (este último nació, a decir verdad, en Inglaterra en los años 50, pero ahora está ganando notable popularidad).

Entre los que podríamos calificar como "especialmente ridículos", destacan las guerras de almohadas en rings de boxeo, que gozan de cierta popularidad en países como Estados Unidos, Inglaterra y, en menor grado, Argentina. Otros no tan absurdos, aunque puedan inducir a la risa fácil, son las carreras de avestruz con jinete, cada vez más habituales en Sudáfrica y Colombia, en donde se celebran competiciones con regular frecuncia en varias localidades.

Otro no tan ridículo, pero a buen seguro emocionante al cien por cien, es el llamado super swing, basado en una idea tan sencilla como espectacular: columpiarse de edificios y rascacielos, de al menos 30 pisos, una variante del columpio tradicional sólo apta para personas sin vértigo y con muchas ganas de adrenalina.

Y así seguimos, mientras tanto, a la espera de la aparición de nuevas modalidades, cuyo único límite es la imaginación y las ganas de adrenalina y riesgo de sus intrépidos inventores y deportistas. ¿Qué nuevas sorpresas nos esperan...? Quién sabe...